Cómo leer tu propio registro de entrenamiento
La mayoría registra con disciplina durante meses y no lo lee nunca. El registro no es un recibo; es la única evidencia que tienes.
Compara lo mismo consigo mismo
La comparación útil es un ejercicio contra su propio historial: la serie principal de esta semana contra el mismo ejercicio hace quince días, con las mismas repeticiones y el mismo esfuerzo. Lo demás es ruido disfrazado de dato.
Comparar sesiones enteras rara vez funciona, porque las sesiones no son comparables. Una tuvo un calentamiento apresurado, otra vino tras una mala noche, otra fue a otra hora del día. El ejercicio es la unidad que se queda quieta.
Cuatro cosas que buscar
Ninguna es espectacular, y ese es el asunto: el progreso casi nunca lo es:
- Misma carga, más repeticiones, mismo esfuerzo. La señal buena más clara que hay.
- Misma carga, mismas repeticiones, menos esfuerzo. El mismo trabajo costando menos, que es el progreso llegando antes de que se muevan los números.
- Un ejercicio cuyo registro tiene huecos. No es un problema de rendimiento sino de asistencia, y se arregla de otra forma.
- Esfuerzo subiendo mientras los números no se mueven. Suele ser fatiga acumulándose, y suele pedir una semana más suave en vez de apretar.
La comparación que engaña
Compararte con el plan es la trampa. El plan es un pronóstico escrito antes de que ocurriera la quincena; medirte contra él dice más de lo optimista que fuiste que de cómo te va.
Tu registro comparado con tu registro es la versión honesta. No tiene opinión sobre lo que deberías haber hecho y no puede decepcionarse contigo, lo que lo hace bastante más útil que la memoria.
Léelo antes de la revisión, no después
Diez minutos en tu historial antes de que llegue la propuesta quincenal cambian lo que la propuesta es. Dejas de estar aprobando algo que no puedes evaluar y pasas a comprobar si coincide con lo que ya habías notado.
También pilla las veces en que el entrenador leyó bien el registro y el registro estaba mal: la semana que anotaste el peso de la mancuerna por mano en vez del par, o registraste una sesión que no terminaste. El entrenador no puede saberlo. Tú sí.